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El puertorriqueño ofreció un show en el que la dignidad y cultura latina fue la protagonista.
Bad Bunny no fue espectacular, fue glorioso. El puertorriqueño se presentó en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California en el halftime del Super Bowl LX, show en el que reunió distintos elementos de la cultura caribe con un mensaje claro: Todos somos América.
En medio de polémicas e incertidumbre por la presentación del reggaetonero en el evento deportivo más relevante de Estados Unidos, Bad Bunny dejó en alto la cultura latina al ofrecer: sabor, batería y reggaetón en un show cargado de simbolismo que va desde la pava -sombrero que usan los trabajadores agrícolas en Puerto Rico- hasta la presencia de “Toñita”, una de las figuras más relevantes de la isla en Nueva York. A su vez, el guiño a las fiestas latinas al despertar a un niño que descansaba en unas sillas durante su interpretación de Baile inolvidable.
Uno de los momentos más emocionales fue la entrega de su premio Grammy a Lincoln Fox menor a quien confundieron con Liam Ramos, -a quien ICE intentó deportar semanas atrás-. Este gesto evidenció la esperanza del “sueño americano” e incluso de los sueños; tal como lo mencionó el cantante al finalizar su presentación: “…si hoy estoy aquí en el Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí”.
El impacto de Bad Bunny en el Super Bowl
La presentación del cantante se dio en medio de un panorama político álgido. Por un lado, la postura de hierro de Donald Trump ante la migración latina a territorio estadounidense; por el otro lado, la fuerza desmedida, protestas y demás situaciones que aborrecen al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE); el cual ha sido tildado por muchos como un grupo paramilitar que violenta los derechos tanto de los nativos como del internacional.
Teniendo en cuenta esto, no es de extrañar la negativa local a que Bad Bunny se presentara. Tras el anuncio de un show totalmente en español con el artista más escuchado del mundo, las protestas de extremistas e incluso de congresistas no se hicieron esperar. Una vez terminado el medio tiempo cientos de comentarios invadieron la red social X (antiguo Twitter); allí destacó el reclamo de Trump quien expresó que el show no representaba los valores de Estados Unidos: “El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! […] Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante…”.
Empero, fue una presentación acorde al artista. A diferencia de otras participaciones, la presencia de Benito no radicó en enaltecer su carrera o llenar su ego. Por el contrario, se percibe como una protesta simbólica en la que el amor es más fuerte que el odio; en la que América somos todos y no un país determinado y, en definitiva, una en la que la cultura no se borra por más que lo intenten. Mensaje que caló perfecto con la presencia de Lady Gaga, quien se esforzó en demostrar que la música traspasa barrera idiomática y cultural; una de las cerezas del pastel fue la intervención de la italoamericana a ritmo de salsa en Die with a smile. Otro que también cautivó fue Ricky Martín quien es uno de los símbolos latinos más queridos en Estados Unidos y, quien fue el encargado de lanzar en mensaje más directo al cantar Lo que le pasó a Hawaii, una critica directa al modelo de apropiación cultural estadounidense.
Por: Jenny Ramírez.