Sigamos en Contacto
¡Mantente Sintonizado! ¡Suscríbete a nuestra lista de correos para estar al Día con la Actualidad Musical y los Tops de lo más sonado en la Radio!
Noticias
15 May 2026
Noticias
15 May 2026
Noticias
15 May 2026
Noticias
15 May 2026
Noticias
15 May 2026
Noticias
15 May 2026
Noticias
14 May 2026
Noticias
14 May 2026
Noticias
14 May 2026
Noticias
14 May 2026
Noticias
11 May 2026
Noticias
11 May 2026
Noticias
08 May 2026
Noticias
08 May 2026
Noticias
08 May 2026
Andrés Franco ‘El agropecuario’ que cautiva a Colombia
El Agropecuario convirtió un término usado como burla en una identidad cultural que volvió a conectar la música popular con el lenguaje de la calle y los pueblos.
Andrés Franco conocido como ‘El agropecuario’ acuñó un terminó coloquial para convertirlo en identidad y orgullo. Hubo un momento en que el término “agropecuario” empezó a usarse como sinónimo de mal gusto. Una palabra atravesada por clasismo, usada para reducir todo lo que sonara a cantina, despecho o música de pueblo. Es allí, donde el artista entendió algo antes que buena parte de la industria: “la gente nunca dejó de escuchar esas canciones. Lo que desapareció fue la forma de representarlas sin vergüenza”.
Por eso su proyecto no funciona solamente como personaje musical. Funciona como respuesta cultural. Y es que, ‘El agropecuario’ tomó un término que durante años operó como insulto y lo convirtió en símbolo de pertenencia. El movimiento empezó entre videos, frases populares y reinterpretaciones de música carrilera, pero terminó creciendo hasta convertirse en una estética reconocible fuera de las canciones.
Lo más interesante del fenómeno es que no apareció intentando modernizar el género popular, sino recuperando códigos que gran parte de la industria llevaba años suavizando.
El regreso de la música de cantina y pueblo
Mientras muchas canciones empezaron a copiar estructuras urbanas, expresiones digitales o narrativas aspiracionales, Franco hizo el camino contrario: volver al lenguaje cotidiano del campesino, la fonda y la cantina. Ante esta narrativa, el músico explicó: “Si usted dice ‘me duele el cora’, el campesino no te copia”.
Aunque la frase parece simple, realmente expone una fractura dentro de la música popular colombiana. Durante años, el género intentó parecerse cada vez más al urbano para mantenerse vigente -Esto en cuestiones de estilo e incluso fusiones-. El Agropecuario entendió que la conexión podía aparecer justamente desde el otro lado; hablar como habla la gente que sigue viviendo esas historias.
Por eso canciones como ‘Ni plata ni nada’ ‘Valiendo ver…’ o ‘Tenía que suceder’ lograron permanecer durante meses circulando entre emisoras y plataformas digitales sin depender completamente de la lógica viral. No funcionan desde la sofisticación. Funcionan desde el reconocimiento inmediato.
La identidad cultural detrás de El Agropecuario
En sus canciones aparecen personajes, expresiones y escenas que gran parte del mainstream empezó a abandonar. Es decir, los abuelos con radio, las herencias familiares, el humor campesino y las fondas. Incluso la manera de grabar responde a esa lógica. Andrés Franco ‘El agropecuario’ decidió conservar respiraciones, imperfecciones y momentos en vivo dentro de las canciones. Mientras buena parte de la música actual busca eliminar cualquier rastro humano mediante edición excesiva, él prefirió mantener cierta sensación de cercanía. Para él, esto es su esencia dado que “detrás de una cabina usted maquilla todo”, concluye.
Esa decisión terminó construyendo algo más importante que una estética sonora: credibilidad. Mucha gente no escucha a El Agropecuario como personaje artístico, sino como alguien que pertenece al mismo entorno que describe.
Ahí aparece la verdadera dimensión del fenómeno. No se trata únicamente del regreso a la raíz de la música popular, carrilera o guasca ni de una tendencia nostálgica. Lo que está ocurriendo es una reivindicación cultural alrededor de formas de hablar, vestir y vivir que durante años fueron vistas como algo que debía ocultarse.
El Agropecuario no inventó ese universo. Lo puso otra vez en primer plano. Y en un país donde buena parte de la música sigue intentando sonar global, su éxito es revelador porque existe una audiencia enorme buscando canciones que no traduzcan su identidad para parecer modernas.
Por: Jenny Ramírez