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06 August 2026
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03 August 2026
Los rankings cambian todas las semanas. Esa es su naturaleza. Los géneros, en cambio, evolucionan a otro ritmo. El primer semestre de 2026 quedará registrado como el momento en que la música popular volvió a dominar la radio colombiana. Algo que es palpable tanto en charts como en la calle; no obstante, antes de conquistar los listados, el género pasó años transformándose en silencio, el cual es explicado por uno de sus protagonistas en el estudio.
Yohan Usuga es a la música popular lo que Max Martin al pop. Si bien no hay claridad de una fecha de ¿cuándo cambió el género?, el productor sí recuerda el cómo fue. Mientras los charts muestran al género como el de mayor presencia en la radio colombiana y con una participación cada vez más sólida en plataformas digitales, el productor insiste en mirar mucho más atrás. No habla de un semestre, ni de un artista, ni de una canción. Habla de un estudio de grabación. Ahí, sostiene, empezó un proceso que tardó más de una década en hacerse evidente para el resto de la industria.
Una evolución necesaria
Los rankings son la prueba de que algo cambió. Lo difícil es explicar qué cambió realmente. Sería facilista decir que el popular volvió a ocupar un espacio que durante años perteneció al urbano. Empero, bajo la lupa de Usuga se debe a algo menos inmediato. Según su experiencia, el género no empezó a ganar cuando apareció en los primeros lugares de la radio. Empezó a hacerlo cuando dejó de conformarse con repetir una fórmula que durante mucho tiempo pareció suficiente.
Para él, no hay algoritmos ni estrategias de mercadeo. Su fórmula responde a lo que siente en el estudio; es decir, cuando se eriza. Las decisiones creativas lo son todo. Por ello, más allá de una fecha exacta apela al recuerdo de los productores que comenzaron a preguntarse cómo hacer que la música popular sonara contemporánea sin perder el lenguaje. La discusión nunca fue parecerse al urbano. Tampoco seguir la ruta del regional mexicano. El reto era otro, evolucionar sin romper el vínculo con su público.
Por eso, surgen dos nombres que, “cambiaron las reglas del juego”: Pipe Bueno e Iván Calderón, como parte de una etapa en la que la producción empezó a asumir riesgos que hasta entonces parecían innecesarios. Usuga es claro, “antes los populares éramos vistos como ‘cucarachitas’ y nos ponían en horarios donde no había mucha gente. Pero todo cambió por decisiones creativas”.
La diferencia parece sutil, pero terminó cambiando una industria. Durante años el género había demostrado que podía llenar conciertos y construir audiencias fieles. Lo que todavía no conseguía era instalar la idea de que también estaba evolucionando. Mientras buena parte de la industria seguía concentrada en otros sonidos, esa transformación ocurría lejos de los rankings.
Las canciones que movieron el estudio
En el imaginario colectivo, se sabe qué voces cambiaron el rumbo y, en definitiva, que canciones marcaron ese proceso. Usuga no hace el balance en cifras, recuerda historias que obligaron a replantear la forma de producir, de arreglar y hasta de interpretar la música popular. Títulos como ‘Aventurero’, ‘Guaro’, ‘Guaro Remix’ y ‘Mi decisión’ –todas vigentes en rankings– demostraron que el público estaba dispuesto a aceptar un sonido distinto sin renunciar a la esencia del género.
En ese recorrido está sin duda Yeison Jiménez. Usuga lo menciona como uno de los artistas que terminó de ampliar el alcance de la música popular y de consolidar un lenguaje que hoy parece natural. Su fallecimiento, a comienzos de 2026, impulsó nuevamente el consumo de su repertorio y alteró el comportamiento de las plataformas y la radio; por ende, los charts. Sin embargo, reducir el momento actual del género a ese infortunio sería pasar por alto un proceso que venía desarrollándose mucho antes.
Si, definitivamente, Yeison permeó barreras culturales y se arriesgó a elevar el estatus del popular con miras a la internacionalización; ergo, junto a él se perfilan otras figuras como Jessi Uribe, Luis Alfonso y Paola Jara, quienes confirmaron que el cambio no dependía de una sola figura. Lo que terminó imponiéndose fue una manera distinta de entender la producción. Las canciones empezaron a compartir una búsqueda común; es decir, sonar actuales, incluso internacionales, sin perder el carácter de la música popular.
Por ello, no es de extrañar que producciones como ‘De lejitos’ de Jessi y ‘Sin rodeos’ de Paola, estuvieran nominados al Grammy anglo en 2025 y 2026, respectivamente. Todo ello, es el reflejo de la evolución necesaria del género. De hecho, Usuga recalca que, si bien no suenan muy tradicional, sigue siendo popular, “es muy difícil que en unos Grammy anglo nominen el sonido característico de nuestro requinto por encima de otros más reconocidos internacionalmente”.
El auge del género no significa que el urbano haya desaparecido de la conversación musical colombiana. De hecho, es muy fuerte en plataformas digitales. Lo que muestran los rankings es un nuevo equilibrio. Después de años ocupando un lugar secundario en la narrativa de la industria, la música popular volvió a competir por el centro de la atención sin renunciar a los elementos que la definieron desde el comienzo. No necesitó convertirse en otra cosa para recuperar espacio. Necesitó entender qué podía cambiar y qué debía permanecer intacto.